Me dí un baño con agua fría. Ese día tendría que ser distinto, hoy sí iba a encontrar trabajo. Caminé sin rumbo decidido a encontrar algo conveniente, algo que aunque sea me diera que comer, fuí hacia la calle principal. Sí habia un lugar en el que necesitaran a alguien debía de ser ahí. Algunos restaurantes estaban todavía cerrados, era un día hermosísimo, seguí caminando y al final un restaurante que se veía prometedor: mucha clientela, mucha mugre, platos que lavar, mesas que servir, pero es que este día era soberbio, no me imaginaba entrando ahí y recibir una mala cara de alguien diciéndome por trascuadragésima vez que llevara mi CV y que me llamarían, hoy no. Seguí caminando ahí si, ya sin rumbo, en mi morral llevaba L'Eveil de la glèbe de Hamsun. Decidido! Iba a sentarme a leer, a disfrutar, hoy no iba a esforzarme ni un poco en buscar trabajo, a la mierda, y a la mierda también los remordimientos por no hacerlo. Me senté en la banca mas tranquila de todo Val Paradis, que era no se que me dijo Oscar, si el parque mas largo de España o de Cataluña o de todo Europa, ay si ya me perdí, pero es que ni el lo sabía bien. Vi a una mujer a lo lejos, no estaba mal, de unos treinta y cinco. Seguí leyendo. Siguió acercandose. Seguí leyendo. Tratando de ignorar el hecho de que me miraba, de que estaba frente a mi. Se sentó en mi banca y me preguntó, oyé, no te molesta que me siente aquí contigo. No. Es que ese viejo guarro me viene siguiendo y diciendo porquerias. Ah, eso. Me preguntó que que leía. Me contó del amante que tenía y que era un hijo de puta, el sol empezaba a subir y el día paso de fresco a cálido. Me dijo en donde vivia. Con la mirada me invitaba a ir con ella. Imaginé todo lo que podría pasar si sólo le decía, me gustaría ir a visitarte. Pero no dije nada. No recuerdo su nombre sólo que se fue, que era guapa, que seguí leyendo, y que aquel verano no encontreé trabajo. 11 jun 9:06 a.m.
Desde la ventana se veía la planta de energía nuclear. En la mesa había un paquete de cigarros que alguien olvidó ¿quien cuenta los cigarros olvidados cada vez? tomé uno. Se supone que tenía que limpiar ese cuarto, pero me senté junto a la ventana. Hacia frío, miraba la gente pasar a través de mi resaca que era espesa y dolorosa, esperaba una llamada que no llegó o al menos no mientras terminé mi cigarro, junto a la cama había un periodico español, creo que era El País, lo abrí. Supuestamente tenía alrededor de treinta minutos para limpiar esa y otras dos habitaciones. Me fuí a la secccion de cultura, entrevistaban a un poeta del que lamentablemente no recuerdo el nombre. Hablaba de el por qué escribir poesia, de quien era y quien no un verdadero poeta en estos tiempos ¡La cabeza me dolía tanto! Sólo podía entender a medias lo que leía, era una entrevista larga, entre eso, el cigarro, el mareo y mi lentitud ya se me habían ido unos veinte minutos, en vez de limpieza ya había ceniza en el suelo, olor a cigarro y claro, el mio a alcohol destilado, aliento a cenicero y Dios sabe a que más. Me levanté, cerré el periodico, rocié aromatizante, y comencé a limpiar, por supuesto me tardé casi una hora en terminar, pero todos estaban tan ocupados que nadie lo notó; si me cruzaba con alguien ponía cara de apurado, Suskind decia algo de oler a ocupado, yo olía a sucio y siendo del personal de limpieza eso venía a ser lo mismo. Me ponía muy serio como de que, sé lo que estoy haciendo, no me interrumpan. ¿Pero quien era ese poeta? Recuerdo que decía 'Si realmente eres un poeta al llegar tu casa en vez de sentarte a ver pornografía y masturbarte, te sientas frente al papel y te pones a escribir'. Flaubert se masturbaba oliendo un mechón de cabello mientras escribía Madame Bovary, de que hablaba ese tipo entonces, no sé. Nada importó, resaca, mechones de cabello, hardcore vs poesia cuando a un pinche chino enfermo de diarrea también se le ocurrio vomitar en un baño que al final yo tuve que limpiar. Entonces el concepto de poesía fue tan abstracto. 13 Junio 2008 2:40 a.m.
Rapsodia Húngara N.1
Había estado ahorrando durante meses, y por eso llevaba en la bolsa mas dinero que el que tenían todas las personas en esa la calle juntas, aun así nos pusimos a pedir limosna y claro nadie nos dio nada, nos veían feo. Supongo que para mendingar hay que tener un cierto algo y ese algo a nosotros nos faltaba, nos quedamos ahí un rato y luego seguimos caminando y tomando cerveza. Nos sentamos en un parque; el sol, gente en ropa de verano, la música que llegaba de todos lados y el sonido de ese idioma incomprensible hacia que nos sintiéramos totalmente fuera de lugar. Paul arrancaba briznas de pasto y yo me recosté a mirar las nubes por no se cuantas horas, a la mejor me dormí por que parecía que el ya llevaba un rato hablándome cuando reaccione, me dijo, que vamos a hacer, vamos por otra cerveza o por algo de comer. Fuimos por otra cerveza. De algún modo se hizo de noche, borrachos y hambrientos rebotábamos en las banquetas, pero no era una de esas hambres tristes y miserables, nos atacábamos de risa y a parte ¿como demonios íbamos a conseguir comida? Ya estaba todo cerrado, y aunque hubiera algo abierto, yo ya ni español podía hablar, al final vimos una pizzería, muy bonita por fuera, en las mesas había manteles de cuadritos y velas, el lugar entero estaba a media luz. Paul me dijo, no, ahí no por que es muy caro. No importa, tengo dinero, entramos. Pedimos: una de champiñones y una hawaiana. ¿Para llevar verdad caballeros? No, nos la comemos aquí. Pasamos a una mesa. Éramos la única pareja de hombres, los únicos borrachos y también lo único que no encajaba en el lugar. Nos llevaron la pizza en caja con la cuenta y una expresión de váyanse por favor sin hacer escenas. No queríamos discutir y tampoco nos molestaba comer a la intemperie. Nos fuimos de regreso al parque de por la tarde, no había nadie, comimos junto a la fuente; una fuente grande y con luz azul. Comimos con desesperación pero no llegamos a lamer la caja, eso no, a veces hay que guardar algo de refinamiento, aunque sea un poco. A veces.
Esa fue mi primera noche en Hungría, y lo que no sabia es que así iban a ser todas, o casi, sin saber como regresar al apartamento, crudos al día siguiente, pero contentos, cada día. De Hungría solo conocí unos cuantos bares y no, no es una lastima por que nos la pasamos muy bien. De Budapest recuerdo un parque en las afueras, una estación de trenes, un puente muy largo que cruzaba el Danubio y un bar que se llamaba en Húngaro Señor Cerveza, ceo que era Mr. Soroszo o Mr. Sor, eso es todo.
Una noche estábamos Paul, su "novia" Fanni y yo caminando, Fanni nos dijo, pues si quieren coger vayan al bar X y seguro que ahí si consiguen algo, a parte siendo extranjeros les van a llover las viejas. La verdad es que Paul y yo si queríamos ir al bar X pero al mismo tiempo no queríamos romper el corazón de Fanni, digamos que ella no era un ejemplo muy representativo de la belleza húngara, ni ella ni su circulo de amigas, de hecho parece que las había escogido feas a propósito, no teníamos idea de donde las había sacado. A parte de que ni siquiera eran simpáticas, solo se disfrazaban de hippies asumiendo que eso era suficiente para, bueno para inspirar al mundo, sembrar flores, sonrisas, cantar, ser libres y cosas así. Paul y yo nos burlábamos de eso y en cada oportunidad frente ellos, hablábamos de marcas de ropa y de cuanto nos gustaban los culos y las tetas que salían en las revistas o que pasaban por la calle enfundados en unos Levi's; nos trataban de estúpidos. La belleza se lleva por dentro ¿sabes?
Una noche desafortunada salimos Paul, Fanni y yo, íbamos a ir a un bar y después nos íbamos ver con unas amigas de Fanni. Vimos a la primera, Ágata creo que se llamaba, llevaba un saco de terciopelo color vino, cabello rojo, falda floreada y botas moradas. Y como ya lo dije era bastante fea, su belleza estaba en algún lugar con flores donde todo era muy feliz, bonito y de colores. Tenía novio, que bueno. Estuvimos ahí un rato y nos fuimos sin que nada pasara a pesar de las promesas de que triunfaríamos en ese bar. Llegamos a uno mas tranquilo en el que nos encontramos con Penny que en todo se parecía a un troll menos en la cara, ella era mas bonita, ni en el peso, ella era mucho mas gorda que un troll, era agradable. Sin que nos diéramos cuenta o tal vez yo fui el único que no vio nada, estábamos en parejas: Fanni, Paul, Penny y yo, hablamos un rato de no se que cosa, cuando Penny en su discurso dijo algo, dijo 'marvelous' o algo así que con su acento húngaro sonaba tan sexy, quiero decir: acento húngaro, un par de litros de cerveza, el calor del verano, luz suave. Nos besamos, y fue un beso largo y con mucha lengua, escuchaba la risa disimulada de Paul y Fanni, pero nada importaba, estábamos enamorados (?). Salimos del bar abrazados.
Eran como las dos de la mañana, caminamos por muchas calles, la luna brillaba y no sé como había música en el aire, Penny y yo nos besábamos en cada oportunidad. Caminábamos en silencio, como si hubiéramos hecho algún pacto para no romperlo, así subimos al cuarto que Paul rentaba, había una colchoneta y a mi (y a Penny) me tocaba el sillón. Paul y Fanni se acostaron estaban solo como a unos dos metros de nosotros y ya, de repente Fanni empezó a gemir y una cosa paso a la otra y cuando me di cuenta Penny me estaba aplicando una sesión maravillosa de sexo oral "marvelous", lo dejó de hacer y yo le dije, Penny, me gustas tanto, me dijo, si, nadamas lo dices para que te siga chupando el pito (sic.), no como crees; y la dirigí con la mano para que siguiera, yo quise corresponder pero entre otras cosas me dio flojera. Pasó un rato más y Penny se fue.
Al otro día al despertarnos Paul me dijo, ¿que, el remordimiento empieza a hacer estragos? No, estuvo chido, me dijo, esa vieja no te va a volver a hablar, siempre dice que ella no faja y que el amor es algo sagrado, hippie y celestial, entonces ayer se dio un quemón por que estamos de testigos, a parte, que le hacías, ¿por que gritó, ay duele? Ah si es cierto, ha de haber sido cuando le chupe los pechos, chupé tan fuerte que casi se los arranco.
Dos días después nos invitaron a casa de Penny, bueno no "nos" invitaron sino a Paul para que se despidiera de la mamá de Penny por que él ya se iba de regreso a Irlanda. Llegamos y Penny solo me saludó, educada y fríamente; la mamá estaba fascinada de tener a un mexicano en su casa y nos ofreció una bebida típica húngara, Eva, así se llamaba la mamá, tenía cincuenta años y era muy guapa, le dije, ya Eva, toma con nosotros y me dijo, no, ya dejé la bebida, ándale, a ver, nadamas una, a ver te sirvo; Penny dijo que no le sirviéramos por que se ponía loca y a parte había tenido muchas broncas por eso. No te creo, a ver ya, salud, nos pusimos a tomar, y así fue, Eva se puso loca, puso música y me convenció de que la enseñara a bailar salsa, yo no sé bailar, ella tampoco sabía, bailamos y Penny nos miraba desde la cocina, pero entre vuelta y vuelta detrás de un pilar nos besamos por primera vez. Estábamos enamorados (?) disuelto el pudor nos besábamos ya donde fuera, Paul se reía, no se si por que era chistoso o por la pena de haberme invitado. Eva se fue a dormir y nosotros nos quedamos a rematar esa botella que había sacado, sabía como a anís con enjuague bucal. Fanni me estaba convenciendo de que le cayera a Eva en su cuarto, Penny ya se había ido también, fui a buscar su cuarto pero no lo encontré, creo que ya a medio pasillo se me olvidaba a lo que había ido y me regresaba a tomar, me parece que abrí unas cuantas puertas pero no vi nada o me dio miedo o qué sé yo. Sólo una vez que Eva se levantó al baño a mitad de la noche, la intercepté y reanudamos lo ya comenzado, creo que ya ni al baño fue.
Caí dormido en el sillón, al otro día, temprano, el hijo de Eva me llegó a despertar picándome un ojo, al menos fue con el dedo y no con un lápiz o algo peor, un sacacorchos o algo por el estilo.
Esa mañana fue la última vez que vi a Penny y a Eva que vivían en Buda y no en Pest.
9-Vl-08 2:30 a.m.
O.

1 comment:
Qué onda Octavio! Pues sigo pensando que funcionarían los textos a la perfección si estuviera dentro de una antología. Creo que sí es importante corregir las faltas de ortografía -estén dadas por lo que sea-, porque cuando te encuentras con una hay una discontinuidad en la lectura, le pueden quitar su fuerza.
Chido todo en tu blog, te digo, te quedas con ganas de más cuentos.
Sobres, ahí nos vemos después,
Deyanira.
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